Ganadores: Lo que es para ti, ¿no te lo quita nadie?

Ganadores: Es muy común escuchar historias de personas que cambiaron su suerte, por circunstancias que se escapaban a su control o por otras cuestiones del azar.

Por ejemplo, a un hombre que iba de camino a la banca de lotería con intención de hacer determinada jugada, alguien le puso conversación y se le pasó el tiempo; o el caso de la señora que se devolvió a tomar una llamada y olvidó jugar su palé acostumbrado, que para colmo salió.

En cada uno de esos casos los números que deseaban resultaron ganadores, pero esos jugadores perdieron esa maravillosa oportunidad de obtener un dinero extra.

Estas historias de ganadores son pequeñas comparadas con la de una joven mujer de Miami que cedió su turno a una anciana en una máquina de expendio de boletos automáticos para un sorteo millonario. El boleto que le tocó a la anciana ganó cientos de millones de dólares y la joven desconocida no ganó nada. Para colmo, la ganadora quería favorecer a su benefactora, pero no la conocía y no pudo establecer quién era ni dónde vivía.

Eso nos lleva a una interesante reflexión ¿Es nuestra suerte algo que cambia por una situación inesperada o lo que está para ti no te lo quita nadie, como dice el refrán? Si hacemos un paseo por las reflexiones de grandes pensadores, nos daremos cuenta de que los griegos creían en el destino, como un “poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido”. Si esto es cierto, estaba en el destino de la anciana sacarse la loto millonaria en Miami.

¿Pero puede ser esto un consuelo para la joven mujer que cedió el turno a la viejecita? Nadie sabe. Lo cierto es que, desde otro punto de vista determinista, son tus acciones presentes las que determinan tu futuro, independientemente del azar. Es decir, si ella no hubiera cedido su turno hoy sería una mujer millonaria, sería un ganador.

Muchos jugadores habituales tienen costumbres para “mantener la suerte” en ellos para ser ganadores, como por ejemplo nunca desviarse cuando se va a comprar el ticket de lotería, jugar el mismo número, entre muchas otras.